viernes, 31 de agosto de 2012


EL AMOR

Uno puede tener muchos bienes y poder, pero sin la belleza y la grandeza del amor, la vida pronto se llena de miseria y confusión.
J. Krishnamurti
 
La riqueza hijo mío no debe ser jamás la meta de tu vida. La verdadera riqueza es la del corazón.
Og Mandino
 

¿Qué es el amor?



El amor es el espíritu.
         
           El amor es una fuerza

                         El amor es un poder

El amor es .... ¡el poder de los poderes!

Se podría comparar el amor con la vida eterna o con la felicidad eterna pero esta comparación es aún pobre, porque el amor es el creador de la vida y de la felicidad.

El amor es el origen de lo creado material o inmaterial
El amor es lo máximo.
Por lo tanto al amor no se le puede comparar con nada, ni definir, ni encasillar.
El amor es el principio y el fin.

Si quieren saber lo que es el amor, tienen que vivirlo.  Porque la capacidad de amar es como la capacidad de ver, de oir o de pensar.

El arte de amar

En este pequeño escrito que no pertenece a ninguna religión, vas a aprender el arte de amar,  así como amaba Jesús.

Para ello vas a conocer un secreto revelado por el mismo Jesús, para comunicarse con  los otros de corazón a corazón.

Se trata de una frase como mágica, una frase poderosa que repetida muchas veces a una determinada hora y con mucha ternura, te permitirá entrar sin dificultad en el corazón de los demás.

Esta forma de amar siempre ha estado en el misterio y elevará tus vibraciones a niveles inimaginables.

Se trata de: La Cadena del Amor y de tí depende recibirla o rechazarla.
 
(Mensajes de Jesús, a una mujer en Chile, año 1981)


La Cadena del Amor



(La finalidad de la Cadena del Amor es despertar la capacidad de amar personal y de toda la humanidad, para llegar pronto a amarnos los unos a los otros.)
 
Trae a tu mente la imagen de la persona que más quieres y sin abrir la boca, solamente con la voz interior, pero con mucha ternura, le dices: “te amo”, y el amor sale como un rayo potente para incrustarse en el corazón de la otra persona.

No importa si está muy lejos, la energía del amor es más rápida que la luz.

Pensemos también en nuestros padres y, con mucha ternura, les decimos a cada uno de ellos ¡te amo!.

Pensemos en nuestro cónyuge, en nuestros hijos y, con mucho entusiasmo, digámosles ¡te amo!.

Pensemos en nuestros hermanos, primos, tíos, abuelos, y desde el fondo del corazón, con ternura, digámosle a cada uno de ellos ¡te amo!

Pensemos en los amigos, en los vecinos, compañeros de trabajo, y a cada uno de ellos les decimos, sólo con la voz dulce del corazón, sin pronunciar palabra ¡te amo!

Pensemos en las personas enfermas, en alguna persona humilde que conozcamos, y digámosle ¡te amo! Con dulzura y sin abrir la boca.

Pensemos en aquellas personas a quienes nosotros hemos dañado, calumniado o mirado en menos, y digámosles individualmente, con mucha ternura ¡te amo! Así, limpiaremos nuestra conciencia y no volveremos a caer.

Y como ésta es una Cadena de Amor, recordemos también a nuestro enemigo, a aquella persona que nos ha hecho daño, y digámosle ¡te amo! De esta manera, superaremos los rencores y nos liberaremos de los odios.

Pronto nos daremos cuenta de que se producirá en nosotros un milagro tan grande como una resurrección, ya que nos iremos transformando en personas verdaderamente capaces de no dejar a nadie fuera de nuestro corazón, y capaces también de tomar la responsabilidad de trabajar por un mundo de Amor para todos.”

(Para finalizar la Cadena del Amor, pensemos en Jesús y digámosle ¡Te amo Jesús! Pues Jesús nos enseñó que lo único y más importante que tenemos que hacer es amarnos los unos a los otros y haciéndolo, estamos cumpliendo con su mandamiento.)


 
“Enviemos amor con mucho entusiasmo todos los días a las horas de la Cadena del Amor ( 8:00 a.m. y 9:30 p.m.; hora local de cada lugar o país. Duración: algunos minutos, lo que desees) pero durante el día, tenemos muchas más oportunidades para amar.

¡Amemos todo el día! Digamos silenciosamente ¡te amo!, en forma individual, a las personas que encontremos en nuestro camino y a las personas que nos visiten o visitemos. Hagámoslo siempre con mucha ternura.

Si viajamos en un avión, en un bus, en un automóvil, si estamos en una reunión o en una fiesta, que no quede ninguna persona sin que le digamos, desde el fondo del corazón, ¡te amo!

Cada vez que decimos íntimamente ¡te amo! a alguien, estamos realizando una comunicación de alto nivel con esa persona. Estamos transformándonos en protagonistas de un nuevo mundo, el Mundo del Amor.”

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Conéctense todos los dias a una misma hora, en cualquier lugar que estén que yo estaré con ustedes en ese momento.
 
Haciendo la Cadena del Amor, se inundará la mente y la materia con el espíritu.
 
En la misma proporción que den amor en esa misma proporción recibirán los premios.
 
Si el amor se pudiera medir como se mide la masa; se podría decir que por cada kilogramo de amor, recibirán un kilogramo de sabiduría, un kilogramo de paz, un kilogramo de alegría y muchos dones más que irán descubriendo en ustedes mismos y en los demàs después de que empiecen a amar.
 
La Cadena del Amor les permitirá poner en práctica el único mandamiento que yo les dí.
 
Lo único que tienen que hacer es amar a sus semejantes. Así, ellos los amarán a ustedes.
 
Sólo preocúpense de sembrar amor y cosecharán amor en abundancia.
 

DONDE SE ENSEÑA A HABLAR CON LA VOZ DEL CORAZÓN


 
 
Debes aprender a hablar en silencio, sin abrir la boca.

Comunicarse con los otros, de corazón a corazón, es lo primero y más importante que debes hacer.

Para despertar el espíritu, la única frase que debes usar es ¡te amo!, porque la comunicación interior no necesita lenguaje.

Cuando dices ¡te amo!, estás abriendo las puertas de tu corazón y dejando salir tu espíritu y, al mismo tiempo, estás abriendo el corazón de la otra persona y liberando también su espíritu. De esta manera no habrá dificultades para unirse en luz, ya que a nivel espiritual no hay conflictos, ni se necesita un lenguaje.

Este acontecimiento se puede comparar con lo que le sucede a los enamorados que están unidos por una grandiosa comunicación interior, en donde lo único que se dicen o quieren decirse es, ¡te amo!

Ellos están en una gloriosa unión, en un éxtasis, en donde las palabras son ofensas, son un ataque al amor una interrupción del éxtasis.

¡Te amo! es la única frase que debes usar. No cambies esta frase por otra.

Cuando dices ¡te amo! silenciosamente con la voz del corazón, estás realmente haciendo algo por el otro, porque estás dándole algo de usted y el otro lo está recibiendo, ya que nadie rechaza el amor.

Cuando dices ¡te amo!, el amor sale del corazón como un rayo potente y va directamente a electrizar el corazón del otro, para revivirlo, para despertarlo.

Pero también ha revivido tu corazón  

Cuando dices ¡te amo! se ha producido un milagro de resurrección en ti y luego en el otro.

Porque el amor es resurrección. Porque el amor es vida


El ser humano es fuente inagotable de energía



Todos los seres humanos somos productores de fuerzas, de energía.

Constantemente, estamos produciendo energía, ya sea positiva o negativa.

La energía positiva es el amor, y la negativa el odio.

Las tragedias suceden porque hay una gran acumulación de fuerzas negativas sobre la humanidad, que se convierten en guerras, terremotos, peleas entre hermanos, asesinatos, robos, enfermedades, accidentes, depresiones, traiciones, e irritabilidad.

Dios no es el que castiga a los seres humanos, somos nosotros mismos los que nos castigamos.

Si la energía que estamos produciendo es negativa, ésta se acumula sobre nosotros presionándonos, aplastándonos. Pero si generamos abundante energía positiva, energía amorosa; pronto nos convertiremos en poderosos imanes que atraerán amor, sabiduría, paz, alegría y muchos dones más.                               

La ley universal del amor:
 



“Amarse los unos a los otros” es la única Ley universal".

Todo el universo se rige por esta Ley y todos tienen que cumplirla, incluso Dios.

Para que ustedes lo entiendan mejor, tanto el Creador como sus criaturas deben amarse los unos a los otros.

La armonía y estabilidad del universo dependen del cumplimiento de esta Ley Universal, la cual nos fue entregada por Jesús hace dos mil años.

“Este es mi mandamiento que os améis unos a otros como yo os he amado.” El total cumplimiento de esta Ley nos conduce a la felicidad y a la inmortalidad. Pero todos sabemos que esta Ley no se cumplió, y es por ello que estamos sumergidos en un mar de odios, de violencia de enfermedades, de accidentes, de dolor, de muerte.




 

La capacidad de sonreír es uno de los tantos dones que has recibido gratuitamente de Dios y es importante que lo uses mucho
La sonrisa te libera de las tensiones personales y libera también de las tensiones a los que se acercan a ti.
 Si quieres un mundo mejor, deben abrir las puertas de tu corazón a tus semejantes con un ¡te amo! y las puertas de tu casa con una sonrisa.
¡Sonría!, Sonría mucho, porque todos pueden sonreír.
 La sonrisa debe caracterizar a mis imitadores.
Porque los que me imitan no tienen nada de qué protegerse.
Solamente estés preocupado de dar, porque tienes mucho que dar.
Los que me imitan saben que una sonrisa, si va acompañada de un ¡te amo! silencioso, es la mejor carta de presentación.
Sonríe también cuando estés solo, y antes de dormir. Así, tu corazón quedará abierto y conectado con el Amor Universal.
Como la sonrisa es un don, no necesitas un motivo y un permiso para sonreír. Todos pueden sonreír. Los buenos y los malos, los sanos y los enfermos, los pobres y los ricos.
Sonría siempre. Que ninguna cara se quede seria.
Que la cara de los que aman nunca se vea tensa.
Sonríe mucho y comprobarás que vivir es hermoso.
Enseñe sonrientemente  a  sonreír.
Para aprender a amar verdaderamente, debes mirar con ternura a todas las persona.
Es importante que cada vez que estés haciendo la Cadena del Amor mires tiernamente a las personas a quienes estás dando amor. Esa mirada tierna tienes que hacerla con los ojos interiores.
 Aprender a usar los ojos interiores es parte del aprendizaje de amar.
Sólo cuando puedan mirar tiernamente en su interior la imagen de todos los seres humanos, facilitarás el acercamiento y lograrás  después el encuentro.
Si puedes mirar interiormente con ternura, también podrás mirar exteriormente del mismo modo.
Nadie rechaza una mirada tierna, y si esa mirada tierna va acompañada de un ¡te amo! interior y silencioso, todo se hará más fácil. Se romperán todos los hielos.
Mirar tiernamente a los demás es algo que todos pueden hacer.
Mires con ternura interior y con ternura exterior a los niños, a los jóvenes, a los adultos, a los abuelitos.
A todas las personas con las que se encuentre diariamente.
Además de la hora de la Cadena del Amor, hágalo muchas veces durante el día y recibirás  muchas recompensas.
Las primeras recompensas serán rejuvenecerse y sentirse feliz.
Recuerda: no se puede dar amor con el ceño fruncido.
Una mirada dura es el reflejo de un corazón duro y significa que las ventanas están cerradas.
 
La mujer es el templo del hombre



 
En el Génesis se lee: “Dios creó al hombre a su imagen y semejanza hombre “Y” mujer los creo’’. Pero el machismo de las religiones interpretó que el hombre sólo, sin la mujer, puede ser semejante a Dios. Que la mujer es un estorbo espiritual.

En el plano espiritual es como en el físico; el hombre se asemeja al espermatozoide, y la mujer al óvulo. Si no se unen espiritualmente, no hay vida, ambos mueren, se convierten en desperdicios.

Cuando hablamos de unirse, no estamos hablando de juntarse. Sólo el amor une.

Digámosle a la mujer con dulzura desde nuestro corazón…. “Te amo”

Porque la mujer es el templo del hombre

La mujer necesita los dones del hombre, y el hombre los dones de la mujer.

El hombre entonces, debe penetrar espiritualmente a la mujer y desaparecer en ella para completarla y activarla, entrando, él también, en mayor actividad espiritual. El resultado de esta gran activación en que entran los dos y que hace desaparecer a los individuos, es Dios.

La falta de amor entre el hombre y la mujer, creó la muerte.





Si quieres llegar a Dios, debes amar a tus enemigos, porque a Dios sólo se llega a través del amor a todos tus semejantes.
Tanto los niños, como los jóvenes y los adultos, han sentido o sienten antipatías y odios por algunas personas.
Las antipatías son a veces temporales o pasajeras, porque no alcanzan a penetrar en el corazón y, por lo mismo, son fáciles de sacar.

En cambio, los odios son antipatías que ustedes dejaron penetrar en el corazón y dejaron también asentarse en él, pasando a ser permanentes y fuertes.  Pero tanto las antipatías, como los odios, los llenan de amarguras y les impiden crecer.  
 
Las antipatías los transforman en personas amargadas. Los odios los empequeñecen y los transforman en enanos.
Cuando yo les dije que amen a sus enemigos, no fue por un capricho. En ese momento les estaba dando la clave para que se sacaran esa pesada carga que llevan sobre sus hombros y que se llama odio.
En ese momento les estaba ayudando a ser felices.
Yo no les pedí que perdonaran a sus enemigos. Yo les pedí que amaran a sus enemigos.
Los que me entienden, saben que no tienen nada que perdonar, porque cuando se ama, no hay ofensa que ofenda.
El que ama sólo ocupa su tiempo en amar.
Es necesario que entiendan y se convenzan, que sólo a través del amor a todos sus semejantes se acercarán a Dios
Es necesario que entiendan y se convenzan que ninguna persona puede quedar fuera del corazón de ustedes. Porque si alguien queda fuera del corazón de ustedes, ese alguien se interpondrá siempre en el camino de regreso al Padre y se transformará en un impedimento para la felicidad y la vida permanente.
Digan muchas veces ¡te amo! con fuerza interior, con alegría, con perseverancia y decisión a todos sus enemigos, donde quiera que se encuentren, hasta transformarlos en sus amigos, en sus hermanos y en operarios del amor.
Sólo así serán dignos del Padre que ama a todos por igual.
Serán también dignos del hogar, dignos de la inmortalidad y dignos de la felicidad.

Donde se enseña cómo cambiar el contenido
 



El ser humano es como un vaso que siempre está lleno de "algo".
Jamás puede estar vacío, porque es un ser vivo.
El contenido del vaso depende únicamente de ustedes, porque son libres de tener ese vaso lleno de algo negativo o de algo positivo.
En estos momentos, ustedes tienen su vaso lleno de agua envenenada. Miedos, agresividades, indiferencias, desconfianzas, mentiras, odios, prejuicios, egoísmos y vicios, son el contenido habitual del vaso.
Y algunos buscan  cómo liberarse de él y en esa búsqueda se topan con sofisticadas teorías y prácticas raras, que no los llevan a la libertad, sino a mayor esclavitud, porque les contamina aún más el contenido.
Por lo general, esas teorías hablan de vaciarse primero, para llenarse después. Los que predican estás teorías no han entendido que no existe la posibilidad de vaciarse.
El secreto no está en vaciarse.
El secreto está en cambiar el contenido.
Ustedes son como un vaso lleno. Si quieren cambiar el contenido del vaso, deben tener siempre en cuenta que el vaso debe mantenerse siempre lleno.
Imagínate que tú quieres cambiar el contenido de un vaso lleno de agua, por pepitas de oro, manteniendo siempre el vaso lleno.
Cualquier persona algo inteligente puede descubrir fácilmente cómo hacerlo.
Cualquier persona echaría las pepitas en el vaso lleno de agua para cambiar el contenido. Entraría el oro y saldría el agua. Ustedes deben hacer lo mismo.
Si ustedes quieren cambiar el contenido, no tienen que preocuparse de lo que contiene, sino de lo que quieren que contenga o de lo que debe contener.
Para que el cambio sea provechoso, deben primero escoger el contenido de acuerdo a la calidad del vaso.
Ustedes son una obra maravillosa de Dios, por lo tanto, son una obra del amor, porque Dios es amor.
Ustedes son entonces, un vaso precioso del amor que debe contener el amor.
Pero ustedes se despreciaron y cambiaron ese contenido de amor, por desamor. Ustedes crearon un mundo sin amor.
Desde hace mucho tiempo, el contenido original del vaso ya no está dentro de él, sino fuera de él, adherido a él, esperando una oportunidad para volver a entrar en él.
El contenido original fue relegado por ustedes mismos al exterior y lo reemplazaron por cosas despreciables.
El espectáculo que ustedes muestran en estos momentos, es el de un vaso despreciable, que contiene cosas despreciables.
Pero ustedes pueden reemplazar el contenido actual por el original.
Este contenido es el amor, es el espíritu, que está siempre esperando para actuar en ustedes y que, a su vez, está también conectado con el Espíritu Santo, que también es amor y que también quiere actuar en ustedes, pero sólo puede hacerlo a través del amor.
El amor es como el oro, y los actos de amor serían las pepitas de oro.
Mientras más pepitas de oro echen en el vaso, más luego irán eliminando las cosas despreciables que voluntariamente han elegido, y el vaso recuperará su contenido original.


¡TODOS O NINGUNO!

Todos los seres humanos estamos unidos por lazos invisibles e irrompibles como las células de un cuerpo, o como los lazos de estos alpinistas. Si los primeros caen en una profunda grieta, pueden arrastrar a los demás y todos mueren. Pero si los últimos logran sostenerlos, se salvan todos.

Dios espera a toda la familia humana, no a algunos.

La mayoría de los seres humanos, aún hoy, creen que podrán entrar en el Reino de Dios solos, sin los demás, lo que demuestra su incomprensión de la Ley Divina del Amor.

 
 
¡Todos o ninguno!

Es la frase que todo ser inteligente debe aprender cuanto antes, si quiere conocer y disfrutar de Dios plenamente y para siempre.

Cada uno de nosotros hace parte de la clave para abrir la puerta del Cielo: si falta uno, la puerta no abre.

El que quiera acercarse a Dios sin los demás, está más lejos de Él, que los hombres de las cavernas, que no tuvieron quién les hablara del amor. Esta revelación es sencilla y muy comprensible para la mayoría de las personas, pero choca de frente contra todas las religiones que predican un cielo para los que se creen “buenos” y un infierno para los malos.




"¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?"
En la medida que el ser humano se va enamorando del dinero y de lo que puede comprar con él, en esa misma medida va perdiendo su espíritu.
Desde niños empiezan a perder el alma.
Los padres son los principales corruptores de los hijos. Son corruptores de sus hijos cuando les enseñan a amar el dinero, llenándolos de cosas materiales.
El gusto por las cosas materiales inculcado desde niños por los padres, les hace desear el dinero cuando adultos para poder satisfacer esa necesidad que les crearon sus padres.
Los padres son corruptores de sus hijos cuando les enseñan y hasta les exigen ser clasistas, miradores en menos de los más pobres.
La formación que les dan a sus hijos es una formación sin alma.
La educación que les dan a sus hijos es una educación sin alma.
Los padres son también corruptores de sus hijos cuando aceptan que otros los corrompan, sin hacer nada por impedirlo.
La corrupción de la especie humana causada por la adoración abierta o disimulada del dinero, muestra la pérdida del espíritu.
Esta adoración por el dinero los ha transformado en serviles frente al dinero, frente a los que poseen dinero y en explotadores de los que no poseen dinero.
Han alejado el espíritu de ustedes.
Lo demuestran sus vidas, sus comodidades, sus divisiones, sus cobardías, sus miedos, el mundo que han creado.
El mundo que han creado es un mundo sin alma, sin espíritu, porque ustedes han perdido su alma.
El espíritu que es la capacidad de amar, no ha tenido trabajo en este planeta.
La especie humana despojada del espíritu se ha transformado en una manada de monstruos enloquecidos por el dinero, hambrientos de poder y de cosas materiales.
Estos monstruos, para conseguir dinero y poder, encarnan en grado maligno todas las conductas de los animales.
Por eso digo, manada de monstruos.
Los animales siempre tienen una misma conducta. El lobo actuará como lobo, el perro como perro, el tigre como tigre, la serpiente como serpiente.
Pero los seres humanos como han desplazado el espíritu al negarse a amar, han llenado el vacío que dejó el espíritu con todas las conductas de los animales.
Por el dinero se han vuelto criminales como los lobos, ladrones como los gatos, venenosos como las serpientes.
Lo hacen para obtener dinero, para obtener poder y adueñarse del planeta si es posible.
 
Su pérdida de amor, su pérdida del espíritu, ha llegado a tanto que hasta no les importa actuar si es necesario con la mansedumbre de una oveja, sólo para tener la oportunidad más tarde de atacar como lo haría un lobo, y así conseguir lo que se proponen.




En esa loca búsqueda del poder, del dinero y del prestigio, en esas extrañas carreras por sobresalir, el ser humano extravía su alma y se corrompe.
La loca adoración por el dinero y todo lo que él encierra los ha hecho perder el alma, lo esencial, y por perder el alma han perdido la armonía, la felicidad, el reino y al Padre.

 

 
Sólo amando conscientemente harán carne su amor.

Hacer carne el amor es encarnar el espíritu.

Primero deben tener presente que el espíritu es la capacidad de amar que todos poseen.

Segundo, deben reconocer que ese espíritu o capacidad de amar, ustedes la tienen fuera de su carne, porque han transformado su carne en enemiga del espíritu, en enemiga del amor.

En estos momentos ustedes actúan sólo como carne, sin espíritu. ¡Están fraccionados!

En ustedes no conviven el espíritu y la carne estrechamente, por eso se encuentran en un estado muy pobre, en una dimensión imperfecta.

Es necesario, ¡es urgente! Que ustedes entiendan que el espíritu está fuera de ustedes, como un mendigo sentado fuera de la puerta de su casa, esperando entrar, no para pedirles algo, como lo hacen todos los mendigos, sino para llenarlos de todas las riquezas.

Ustedes han relegado al espíritu, al amor fuera de la carne porque no lo usan.

Pero el espíritu se mantiene adherido a la carne, apegado a ustedes como una sombra, esperando que ustedes le den una oportunidad para poder encarnarse.

Esperando que ustedes le den una oportunidad para entrar en el cuerpo.

Esperando poder penetrar todos los rincones del cuerpo para poder espiritualizarlo.

Esperando poder penetrar todos los rincones de la casa para poder iluminarla.

El espíritu encarnado en el cuerpo hará que este se transforme en un vocero del amor.

El amor se hará carne y la carne se hará amor.

La carne inundada por el amor, vibrará con más fuerza, con mayor intensidad y con más velocidad.

Así el amor se hará idea en la mente y realidad en la voluntad.

Se hará sangre en las venas y latido en el corazón.

Así el amor se hará palabra en la boca, caricias en las manos y ternura en las miradas.

Toda la carne servirá al amor.

Todo el amor servirá a la carne y la librará de su corrupción, de su debilidad y de la muerte.

Así, el ser humano volverá a encontrarse con Dios que es amor.

Cada vez que dicen ¡te amo! Silenciosamente, en el secreto de su corazón a sus semejantes, (padres, cónyuge, hijos, hermanos, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, a los humildes, a los enemigos) están abriendo la puerta del corazón para que el amor entre.

¡Para que el amor se encarne en ustedes!

Y mientras más fuerza y más entusiasmo pongan en cada uno de esos ¡te amo!, más penetrará en ustedes el amor, más se arraigará y más crecerá.

En un comienzo será como lo hacen con los mendigos que golpean a sus puertas. Abrirán la puerta y luego la cerrarán, dejando al mendigo afuera.

Con el tiempo, harán pasar al mendigo unos minutos y luego lo despedirán para seguir atendiendo “sus cosas importantes”.

Si continúan abriéndole la puerta, se darán cuenta que el mendigo les da mucho más a ustedes, de lo que ustedes le dan a él.

Con esto quiero decirles que se irán familiarizando con el amor, pero no por eso, significa que se han despertado aún.

Todavía están como soñando. Todavía no creen en el amor verdaderamente.

Todavía no se entregan de lleno al amor.
 
Pero si siguen amando a pesar de todas las sospechas y de las malas opiniones de algunos, si siguen diciendo en el secreto de su corazón ¡te amo! A las personas que les rodean o a las que recuerdan, les aseguro que llegará el día en que despertarán encontrando al espíritu instalado dentro de ustedes, y los llenará de gozo y de riquezas insospechadas.

EL MAR Y LA BOTELLA
 
 
 
Dios es como el mar, y dentro del mar brilla una “botella”.
 
 
 
La familia humana que ha estado siempre en esa “botella”, desde que nos negamos a amarnos los unos a los otros, está dividida en una parte visible que es la parte viva, y en una parte invisible que son los muertos. Por lo tanto, los muertos están junto a los vivos, pero invisibles.
 
Cuando todos los seres humanos nos amemos los unos a los otros, generaremos una gran cantidad de Energía Divina que será capaz de romper esta botella, que representa la negatividad. Así, podremos entrar en Dios y gozar de Él. Por eso, las personas que aman no sólo favorecen a los vivos y a los que van a nacer, sino también a los millones de seres humanos que ya han fallecido.
 
El infierno no existe, ni ningún otro lugar de torturas que no sea el que estamos viviendo dentro de la “botella”.
 
Dentro de este mundo hemos visto las peores torturas, sacrificios y crueldades humanas.

EL DRAGÓN

 
El dragón es una energía negativa creada por los mismos hombres que por siglos se han rehusado amar como Dios ama.

Se creó con todos los odios, las mentiras, los crímenes, la corrupción de la especie humana y también con la indiferencia de los que se creen buenos.

El dragón es el padre de las tinieblas.

El dragón es tan antiguo como el hombre y su misión es mantener al hombre en la oscuridad.

“vi un ángel que descendía del cielo trayendo la llave del abismo y una gran cadena en su mano, agarró al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y lo encadenó por mil años.” (Apoc. 20, 1-2 )

Mil años son 365.000 días y la palabra días significa personas. Estos son los eslabones de la Cadena del Amor, son personas con claridad universal. Significa que se necesitan 365.000 personas en la Cadena del Amor para limitar al dragón e impedir que siga haciendo daño.











La sabiduría
 
Cuando comiencen a amar, ocurrirá en ustedes algo así como lo que podría ocurrirle a un ciego que de pronto recupera la vista, y descubre que todo lo que le habían  enseñado acerca de las cosas otros ciegos, no es nada comparado con lo que ve.
 
Lo mismo pasará cuando vivan el amor y a través de él recuperen la sabiduría.
Porque la sabiduría es amor.
Sólo amando pueden acercarse a Dios y sólo estando cerca de Dios pueden obtener la sabiduría.
El que obtiene sabiduría se eleva por encima de los que carecen de ella, pues pasa a ser una extensión de Dios.
El hombre sabio se caracteriza porque sólo se preocupa de despertar al amor a sus semejantes y porque jamás culpa a nadie de su dolor o de sus males.
La alegría
 
Otro de los premios que reciben los que aman es la alegría o gozo interior, que no los abandonará jamás.
El que ama descubre la alegría.
En cambio, las personas que no aman están llenas de amarguras, depresiones y desasosiegos.
No confundan la amargura con el dolor. Una persona puede sufrir mucho, pero nunca se le verá amargada.
En cambio, hay personas que no tienen grandes sufrimientos, pero están llenas de amarguras en sus corazones.
El que ama ha descubierto la alegría y ella no lo abandonará jamás. Pero, por ahora, también conoce el dolor, porque se da cuenta más claramente lo mucho que hay que hacer todavía para sacar a la humanidad de sus grandes dolores y devolverle la alegría.
El que ama descubre la alegría de poder amar.
 
La paz
Otro de los premios que recibirán los que me imitan, es la paz.
La paz que recibirán después de que empiecen a amar como yo les he enseñado, es la verdadera paz, porque la paz es un premio al amor.
La paz es un premio a los seres humanos sabios que han sido capaces de sensibilizarse, que han sido capaces de romper las barreras del egoísmo y que son capaces de comprometerse con todas sus fuerzas interiores en el trabajo de amar a todos sus semejantes por encima de todo, ¡por encima de ellos mismos!
El que ama a sus semejantes sabe que al hacerlo no pierde, sino que gana, ¡gana mucho!, ¡gana todo!
¡Se hace inmortal!
Se hace inmortal ante si mismo y se hace inmortal en los otros, porque se incrusta en el corazón de los otros.
El amor regala paz, la verdadera paz.
La paz es la gratificación o éxtasis que recibirán cuando todos los seres humanos entren en sus corazones. Así ustedes también entrarán en el corazón de todos.
No confundan la paz que yo les ofrezco con la que ustedes buscan o esperan.
Lo que les ofrezco es paz. Lo que ustedes esperan es tranquilidad para comer, beber, dormir y divertirse.
Lo que ustedes esperan es tranquilidad para poder zambullirse y ahogarse en la insensatez del individualismo.
En cambio, como yo los conozco, y sé lo que son y pueden, la paz que yo les ofrezco es completa, inmensamente rica y eterna.
Y esta paz no se las dará el dinero, ni las armas ni el poder, ni las guerras, ni el trabajo, ni las conferencias, ni los discursos.
Esta paz se las dará el amor, únicamente el amor.
Nunca conocerán la paz si no se deciden a amar y a amar como yo se los enseñé.
La paz es algo muy grandioso y los que aspiran a la paz, primero tienen que ser grandes. Porque primero tienen que tomar una gran decisión. Decisión que los transformará en personas de buena voluntad.
Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
 
La espiritualización de la materia
Otro de los premios que recibirán, será la espiritualización de la materia. Este será uno de los premios más grandes.
Espiritualizar la materia es algo que ustedes jamás se han imaginado. Pero hay millones de cosas que no se imaginan y que, sin embargo, existen y están al alcance de todos ustedes.
La espiritualización de la materia es un proceso que se producirá en ustedes en la medida que amen y enseñen a los otros a amar, alcanzando la total espiritualización de la materia una vez que todos estén unidos en el amor, porque este es un logro de todos.
Nadie individualmente lo puede conseguir.
La espiritualización de la materia es un don que recuperarán, porque ella es igual que todos los otros premios que les he mencionado, que ustedes tienen y que perdieron el derecho a usarlos, cuando se negaron a amar, cuando se negaron a usar el espíritu.
Cuando ustedes amen conscientemente, permitirán actuar al espíritu que penetrará la materia espiritualizándola, es decir, invadiéndola, como hace la luz cuando se enciende.
Ustedes serán como la luz.
Al conseguir la espiritualización de la materia, todos los problemas que ahora sufren, desaparecerán, y ustedes también dejarán de ser problema para sus semejantes y para el planeta.
Ya no llorarán más sus ojos, ni sus cuerpos envejecerán. Sus oídos escucharán todos los sonidos del universo que quieran escuchar.
Sus ojos verán todas las bellezas del universo que quieran ver.
Nada estará vedado para ustedes. Porque desde el momento en que han recuperado su condición de hijos de Dios, también recuperarán sus derechos de disfrutar del reino.
Podrán entonces, trasladarse de un lugar a otro del universo sin problemas, sin restricciones, porque ustedes también serán dueños del Reino.
Sólo el amor les dará la posibilidad de hacer realidad esos deseos de conocer el Reino que está oculto en cada persona.
Todo hijo quiere estar cerca del padre y todo hermano quiere estar junto a sus hermanos.
¿Que hermano podría desear volver a la casa del Padre, sabiendo que su hermano está botado en el camino, ignorante y perdido?
La espiritualización de la materia será el resultado de haber entendido que todos son importantes para todos


La inmortalidad
 
La inmortalidad será otro de los premios que recibirán cuando tomen en cuenta el único mandamiento que les dejé y lo vivan.
La especie humana unida por el amor será tan fuerte que recuperará la inmortalidad que perdió cuando se separó de su destino de amor.
Ustedes, en su pobre sabiduría, no dudan en decir que "la unión hace la fuerza". Pero sólo se quedan en los dichos, en las teorías, y no los hacen vida.
Ustedes no se unen, sólo se juntan para alcanzar pobres ideales materialistas, políticos o religiosos, que en vez de unir, dividen a la especie humana.
Si son capaces de unirse, serán fuertes, La fuerza del amor romperá las amarras que los mantienen atados a la muerte.   Sólo el amor les devolverá la inmortalidad.
¡Entienden ahora, porqué les dije ámense los unos a los otros?
 
La intimidad con Dios
El premio más grande que recibirán cuando vivan el amor será el de la intimidad con Dios.
A Dios nunca lo ha visto nadie, pero si se aman los unos a los otros, descubrirán a Dios.
Entrarán en el descubrimiento de Dios que durará toda la eternidad.
En cambio si no aman, jamás descubrirán a Dios, porque Dios es amor.
Amar a sus semejantes es abrir canales hacia Dios.
 
No amarlos es cerrar esos canales
 
Amar a sus semejantes es sacarse las anteojeras que les impide ver a Dios.
 
Amar a sus semejantes es eliminar las corazas que los separan de Dios, impidiéndolos sentirlo.
Amar es romper el duro cascarón de desamor que los mantiene aislados de Dios.
Cuando se amen los unos a los otros, sentirán a Dios con todo su ser.
Sólo en la intimidad se puede conocer a alguien, y para que exista verdadera intimidad, debe existir también amor, verdadero amor.
El amor entre todos ustedes los hará merecedores de empezar a descubrir a Dios y cuando empiecen a descubrirlo, también empezarán a amarlo y luego la intimidad con El será maravillosa.
Cuando se amen todos, los unos a los otros, vivirán en Dios, y Dios vivirá en ustedes.


Por: Pedro Nel Calderón (Colombia)      pinoshop@hotmail.com
 
Estos bellos mensajes sobre el amor, fueron dictados por Jesús a una mujer en Chile en el año 1981
 
Si deseas profundizar sobre el tema del amor y conocer otras revelaciones, te invito a leer los mensajes originales, digitando el siguiente link:
 
 
 

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